pequeñas ideas

Buenas noches:

   Salgo al balcón a echar un cigarro, afuera llueve y sopla un viento infernal. En la puerta del bar 
de abajo, El Chacha, oigo la conversación de dos fumadores -gente joven, clase media punk:-                                                                                                                                                  
-Fue ahí, en Stalingrado, donde los alemanes perdieron la guerra.                                            -
-¡Tres millones de personas!

 Cuando llega el otoño el pollero deja de hacer su maravilloso gazpacho, y hay que joderse. Sin 
embargo, como adicto a la sopa, ya iba siendo hora...

 Por cierto: pienso votar, y no será en blanco, atajo de esclavos librepensadores


  Hace un año estábamos preparando las maletas para ir a México. Volveremos pronto

EL VERDADERO SENTIDO DE ESTA ENTRADA EN LA BITÁCORA: UN ASUNTO QUE ME TRAE DE CABEZA HACE UNAS SEMANAS Y NO CONSIGO DOMESTICAR (¿ALGUIEN HABLÓ DE LA DOMESTICIDAD SALVAJE, DE LA NATURALEZA DÓCIL O DE NO HACER CASO AL MOMENTO ZEN DE LA DEFECACIÓN, LA HIGIENE, EL ORGASMO O LA GULA?

Hace unos días preguntaba a Sara sobre las veces que había estado a punto de morir. Una, dijo. Luego seguí preguntando ¿ningún accidente? ¿alguna borrachera peligrosa? Entonces dijo tres, tres veces. Me encontraba en el mismo caso, tres veces a punto de morir, alguna consciente, otra inconsciente y una pública: familiarmente aceptada la muerte, para entendernos.
La pregunta era sobre lo que nos esperaba con nuestro hijo ¿cuántos sustos nos esperaban? ¿cuántos sobresaltos reales, cuántos sobredimensionados, cuántos exagerados, cuántos ignorados?
En fin, traes una persona a este mundo para que viva, lo intente, e ignore el filo tanto como tú lo hiciste, aunque como padre te sea insoportable aceptarlo.


El Ben & Jeery que sea de plátano, chocolate y nueces


(explicaremos sobre Alkatroz)