la tarde y la noche

Llegamos a casa tras recorrer la ciudad en busca de espacios donde pegar nuestros carteles de Los Recitales Salvajes y Zoombi. Badajoz está imposible para estos menesteres: el Ayuntamiento ha querido tener una ciudad limpia estas navidades y apenas ha permitido dejar con cartelería unas cuantas paredes aquí y allá.
Salimos de pegada a las nueve de la noche, tras cerrar la marquetería de mi madre y dejarla en su casa. De camino recogí a Sara y apatrullamos la ciudad en busca de muros empapelados.
Apenas conseguimos cinco lugares donde pegar. Nos hicimos fotos como novatos de las juventudes de un grupo político la noche de inicio de campaña:




Pasé por el Dadá a dejar una versión del cartel pegada en cartón pluma. Hice una panorámica chusquera para los que no conocen la sede de Los Recitales Salvajes:

Al llegar a casa Sara abrió su ordenador y me puso la nana que había estado componiendo por la tarde: "lleva cuatro líneas de teclado, pero faltan más." Es preciosa, enorme -para mí ya está terminada, así, a pelo, con cuatro pianistas de mentira que tocan sus teclados/cajas musicales en un mundo lejano habitado por marionetas vivientes-, y la barriga se le movía por dentro: nunca sabremos si porque le gusta la canción al bebé o también es músico e intenta seguir el compás.

Bueno, ahora ya hemos cenado y toca seguir currando, termino los flecos de EL CASCO y pongo a Morente. No encuentro El pequeño reloj en spotify así que le doy al play con Omega... A las cinco de la tarde, sí, Morente ha muerto a las cinco de la tarde.

0 comentarios: