hola y adiós

Esta mañana entré en el banco a comprobar si los del Gabinete de Iniciativa Joven o los del Cáceres 2016 habían abonado las facturas que me debía. Negativo: la hipoteca sigue acumulando intereses deudores y el móvil tardará 24 horas en cortarse.
Me crucé con una persona y su pareja, alguien con quien no me une nada en especial pero hacía tiempo no veía. Apareció entre el movimiento de izquierda a derecha sobre el último movimiento de la cartilla tras tostarse en el cajero automático y mi alzada de cuello a la cámara invisible a la que miro en lo alto cuando no doy crédito. Apareció, decía, y no tenía la más remota gana de responder e interrogar sobre un resumen de vida mutuo a resolver en cinco minutos:
-Hola- dije
-Hola- contestó.
-¿Qué tal?- esperaba un "bien, y tú" como mucho para zanjar cuanto antes los formalismos.
-Bien, bueno, es que estamos muy liados de papeleo, ya hablamos
-Sí, claro...
¿Qué le dijo mi hipócrita lenguaje corporal a esa mujer para espantarla de una ofensiva que era, realmente, una defensiva tirando a autista?

Esta mañana, antes de mi experiencia ectoplasmática inversa en el banco escribí un correo a un escritor que nos había mandado algo para publicar en la editorial. El caso es que venía bastante cabreado de mis minivacaciones al llevarme únicamente ese texto para, esperaba, afirmar la publicación de una obra que por varias fuentes me habían aconsejado. Resultó que a la décima página el texto me había indignado por su ingenua prepotencia y sus anécdotas, por otro lado familiares, que ponían su narración al servicio de una lógica, a veces, y otras de un convencionalismo provinciano. Un escueto "no nos interesa su publicación" hubiera bastado para zanjar el asunto, pero la insistencia de sus mensajes, en los últimos tres meses el autor había escrito ya numerosos mails casi indignado por nuestra poca diligencia, pensé que tal energía demuestra que te enfrentas a un genio o a un cabezón. Yo esperaba un genio y no encontrarlo en ese texto -porque igual era un genio y no me había enviado el texto correspondiente- me jorobó parte de mis vacaciones. Resumiendo: le mandé un correo explicando lo que yo entendía por literatura, una especie de manual tocapelotas de lo que se debe intentar hacer y defender. En cualquier caso, a pesar de creer que es necesario que alguien te de un guantazo a tiempo antes de seguir siendo insoportable, no me siento nada bien, y eso que agradezco ciertos guantazos que forman parte de mi historia y mi mejilla.

Sociabilizando me fotografío.

PD. Curioso que ahora, cuando voy a firmar, me acuerde que acabo de ver publicado mi primer libro y que llevo todo el día medio idiota pensando que ha quedado bien, digno, honrado; que tengo que plantar un árbol, que soy idiota y que soy un árbol, que no tuve que saludar ni escribirle a un escritor lo que debe escribir, y que le hablo al vientre de Sara en plural porque estoy feliz.

1 comentarios:

Txomin | 24 de agosto de 2010, 0:08
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