povedismo

Miguel Poveda acaba de terminar su concierto en el auditorio Ricardo Carapeto de Badajoz. He visto el milagro de su voz e interpretación por bulerías, por fandangos y por soleás, arreglando y quejando coplas y atreviéndose con un fado en el lugar y momento oportuno.Todo lo que hizo, cantó y dio eclipsó el deficiente sonido, el bochornoso telonero y un público que no sabe estar, agradecer, respetar ni pedir.

Poveda dando una lección de lo que se debe y puede hacer para que el flamenco siga siendo universal.

Desde hoy lo que antes apenas intuía: soy povedista.

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