ordenación, humanística y discos duros internos

Siempre llamé a  C:/  -la memoria de mi ordenador-: Cisco duro.
Hace un año llevé éste y dos ordenadores más al garaje de un hacker blanco para formatearlos y purificarlos de todo virus infectado y por infectar, conectarles nuevos sistemas de refigeración y curarles las venéreas físicas -hard-y espirituales -soft- de sus orificios usb con hímenes plug and play.
No puedo quejarme: desde entonces todo funciona correctamente y sin apenas altibajos de rendimiento. sin embargo todos mis discos fueron renombrados y bautizados. Mis ordenadores se llaman desde entonces TITÁN y me resulta imposible cambiarles el nombre.
Me pregunto si mis unidades informáticas pertenecen ahora a una secta titánica y sus altibajos son conexiones que los zombifican para las pretensiones de cálculo o violación de intimidad de su maestre remoto.
"El problema de los ordenadores es que son demasiado lógicos," decía alguien mayor en mi pasado reciente. Pensé que se es lógico o no se es, los grises racionalistas siempre me dieron miedo y ahora, en plena paranoia de consciencia remota en mi software me veo convirtiéndome en ermitaño, cenobita o asceta.

(En los libros de Ender no hay ordenadores, sino consolas; en los de Dune tampoco, son humanos entrenados como calculadoras.)

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