algunas ideas sobre mi clima

El dos de abril pensaba esto tras escaparme solo a defragmentarme:
02/04/2010 23:43 Solo en la barra interior de El Corral de las Cigüeñas.
Descanso tras la cena y la ruta por el norte de Cáceres pegando carteles. Un poco más tarde tocará empapelar la capital cuando las calles estén más despejadas de gente y procesiones.
-Siempre me atrajeron los gatos pero cuando tuve uno me di cuenta de nuestra incompatibilidad: el gato no da mimos, los exige; el gato puede arañarte sin motivo aparente, puede venir desde otro lugar de la casa con esa intención y lograrlo.
-En la radio escuchaba un programa de ciencias -durante el trayecto Navalmoral-Trujillo.- Hablaban de Los Siete Enigmas Matemáticos Del Milenio, del único resuelto cuyo desentrañador era un ruso de carácter difícil que volvió a vivir con su madre tras la conclusión del problema. Nunca supe si un tanto por ciento alto de los genios norteamericanos/rusos no sabía digerir sus problemas domésticos, si sólo genios de USA y exURSS tenían cronistas de la excelencia humana o si la virgen nunca se aparecía en el segundo, tercer y cuarto mundo.
-(Intimidades domésticas.)
-Llevo todo el día pensando en decisiones suicidas -dar un volantazo mientras conduzco por la autopista, cortarme las venas en la preciosa, inutilizada y enorme bañera de la casa de Carlos y Teresa donde me hospedo en su ausencia, subirme al santuario de La Virgen De La Montaña y tirarme, etcétera.- Afortunadamente son juegos mentales con los que me distraigo para mantener mi cabeza despejada, igual que para dormir me imagino perpetrando atracos perfectos o estar en posesión de un superpoder, en lugar de contar ovejas.
-Voy acabando la cerveza mientras me doy cuenta que el papel sobre el que escribo me lo dio Tomás en su casa para tomar medidas de los marcos que necesitaba para los cuadros que iba a exponer en La Tetería. Recuerdo la galguera donde Tomás duerme, pinta y firma como Constan los dibujos tan numerosos como técnicas hay y se le pueden ocurrir y mezclar: Tomás tiene el síndrome de Diógenes amaestrado por las mudanzas y sólo recoge cosas pequeñas que puede llevar en los bolsillos de su chaqueta vaquera. Tomás está muy delgado y mayor pero accede como un niño a sus tesoros, siempre reciclables y maravillosos, su gruta rechoncha de Alí-babá tiene pergaminos como éste, amarillentos de usos e historias.
También ahora soy consciente del tiempo que hacía que no venía solo a un bar a tomar cerveza y escribir confesiones.
-(Intimidades domésticas.)
-Me voy a otro bar antes de volver a pegar más carteles. Me encontraré con un viejo amigo que hace siglos no veía y le contaré mis intimidades domésticas, mis resoluciones personales, mis convicciones filosóficas y, tras todo eso, me iré a conducir con una tasa de 0,2 gramos de alcohol, legal pero mareado, y el eco de mi propia voz dilapidando mi realidad, mis reacciones y mis principios quedarán encolado entre papeles publicitarios que nadie verá, confundidos con el atrezzo de la civilización.

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