malas noticias

Yo, que fundé todos mis deseos bajo especies de eternidad, veo alargarse al sol mi sombra en julio.Pere Gimferrer

En la sala de espera de urgencias para embarazadas del hospital se comparten alegrías y frustraciones.
En la misma sala también confluyen las adolescentes de fin de semana que se hacen cargo del despropósito del asiento trasero del coche de la noche anterior: van solas y ojerosas, parecen desnudas con una segunda piel, quizá enguantadas en film transparente. Salen de la consulta con un bote vacío, vuelven al rato con el bote lleno. Salen de nuevo con una pastilla pegada en el cielo de la boca que no saben si tragar de golpe o desmenuzarla con el dedo como las primeras hostias de la comunión.
Mácula.
Entramos en la consulta temerosos y salimos abatidos. Pasamos la noche en vela a sabiendas que hemos abierto un hueco imposible de cerrar: un ajuar interior que construimos para que una idea se volviese carne y luego vida y esa vida nos diese sentido y esperanza.
Hoy la purga en la planta cuatro -donde ni se molestan en dividir las dos alas en alegrías y tristezas- intentaremos dormir a base de anestesia, formol aireado y asepsia.
Mis especies de eternidad, acortadas ahora en marzo, ya esperan que llegue el verano.

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