la tarde y la mañana

Pasé la tarde pegando pegatinas transparentes impresas con planos aéreos dentro de botes de cristal con piezas colgantes de plomo derretido.
Pasé la tarde en la trastienda de la tienda de enmarcación de mi madre escribiendo la novela y matando la mosca.
Pasé la tarde dibujando en papel de acuarela unos demonios con la boca de máquina de tren de vapor. El papel lo mojé previamente con agua sucia de nogalina y birutas de cola blanca. Supongo que pasado mañana los encuadernaré.
Pasaré la mañana visitando médicos, cobrando deudas, haciendo marcos, cambiando recetas por medicinas, pagando deudas y envolviendo cuadros.
Ahora pienso en Rosso De Luna.

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