arcos voltaicos

Ayer domingo llovía en Madrid. Desayunábamos en la Gran Vía mientras la gente hacía sus compras -casi todo estaba abierto- y diluviaba. Entramos en La Casa del libro y compramos un caleidoscopio y unos poemas. Luego acompañé a Sara a mirar ropa interior. Ella deambulaba por la tienda mientras yo leía la Carne de Pixel recién adquirida entre bragas y sujetadores.
Más tarde fuimos a ARCO a pasear y nos revendieron a 22 euros unas invitaciones que costaban 32.
Llegamos tarde a Badajoz después de perdernos varias veces intentando, antes de salir, llegar a Getafe a ver al padre de Tristán.
Ahora espero los resultados de la operación de juanetes de mi madre y en el baño se tinta un predictor.
Buenos días, sigue lloviendo.

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